Mas de una vez, antes de salir de la ducha, abro el agua fría. Durante esos dos minutos el corazón me late mas fuerte y rápido, puedo sentir como todo mi cuerpo cambia de temperatura. Es una sensación rara, distinta, que incomoda pero satisface a la vez.
Cuando tu vida esta rodeada de personas que queres, que amas y mucho, pero sos un rebelde sin causa y demostrar tus sentimientos es similar a una película de misión imposible, cuando por fin las ganas de demostrar todo eso que sentís invade tu cuerpo, la sensación, es muy parecida a una ducha de agua fría.
Conocer a alguien es fácil, el problema es cuando esa persona que conociste causo algo en vos, y todo eso que armaste, esa fantástica impresión hay que deshacerla, empezar a entrar en cada punto de lo desconocido, desarmar lo fantástico y meterse en lo profundo. Al fin y al cabo, creo que un poco de todo eso significa amar.
Para alguien que escribe, el desenlace es similar a un suspiro de relajación, algo difícil en el proceso de amar, pero gracias a distintos factores, (casi) siempre puede lograrse.
Ese proceso de amar muchas veces se nos hace difícil, entrar al barro es fácil, lo difícil es salir. Los procesos son largos, llevan su tiempo.
La primera vez que aprendí sobre esto fue cuando empecé a correr, sabia que no iba a durar mas de 10 minutos seguidos, en un momento (y por suerte) deje de sentir las piernas, el dolor, y todo eso que conlleva hacer ejercicio, pero surgió una energía nueva, no sé de donde sale, pero por inercia del movimiento, te impulsa a seguir, con ganas y fuerza, hasta llegar a la meta. Esa energía que nace te ayuda a pasar el peor momento y te dice "No te descarriles, vas bien"
La segunda vez fue viendo Greys Anatomy llego un momento, casi al final de la serie, en el cual se volvió tan monótona que me aburrí y enojada jure no volver a verla. Al poco tiempo y luego de darme cuenta que las otras series no eran de mi agrado, volví a mi gran primer amor si de series hablamos, porque de por si según mi parecer, dejar las cosas sin terminar esta mal.
La tercera vez fue cocinando. Mi objetivo era aprender a hacer macarons. La masa es muy delicada, suave y muy difícil de lograr. Son incontables las veces que quedaron crudos, o duros como una piedra. Mas de una vez, sin lograr que los ingredientes se unan, decidía tirar la mezcla, pero con paciencia, al seguir amasando, la masa iba tomando forma y lograba la textura indicada. Una de las veces que mas ricos me salieron fue cuando mas paciencia, esmero y amor puse durante el proceso.
Desde entonces y por estas razones, se que amar es seguir, y que seguir es amar.
Se que prefiero seguir, ver el resultado, llegar cansada, que al día siguiente me duela cada músculo del cuerpo, pero haber entrenado toda la hora, se que prefiero y elijo ver una historia que me gusta y comerme el macaron quemado si así salio, pero no tirar la mezcla.
Que amar es enfriarse un poco, tener paciencia, ganas de hacer y ganas de querer.
Pero por sobre todo, para alguien que escribe, si de amar hablamos se que al final del proceso, en el desenlace, el sentimiento es similar a un suspiro de relajación, a un suspiro de paz.
domingo, 17 de diciembre de 2017
sábado, 28 de enero de 2017
Miradas compartidas
Subía al techo de su casa todas las noches para ver las estrellas. Era el lugar en donde Fermín encontraba paz, sobretodo después de una pelea con su papá. El techo de su casa podría ser su lugar en el mundo, si buscaba algo mejor no lo encontraría.
En medio de cada pelea entre ellos dos estaban sus cuatro hermanas mas chicas y su mamá, que se ponían de mal humor y Margarita, la mas chiquita de 4 años hasta se largaba a llorar al escucharlos.
El tema en cuestión era siempre el mismo, Fermín y su problema con el alcohol a la noche, su grupo de amigos, la facultad, nada nunca era suficiente para el padre.
Fermín estudiaba arquitectura, estaba en segundo año y era uno de los mejores promedios, el año anterior había sido distinguido en Proyectual por su crecimiento, y este año no iba a ser menos, superándose a si mismo sumando elogios y notas de sus profesores y compañeros. Comenzó a trabajar part time en un estudio de diseño en el cual se sentía muy a gusto, participaba en un grupo misionero de su parroquia en donde todos los sábados iba a un barrio carenciado a dar clases de apoyo escolar y los domingos se juntaba con sus amigos a jugar al fútbol.
Estaba lleno de cosas, pero nunca colapsaba, se lo veía tranquilo y hasta con ganas de realizar mas actividades. Pero la realidad es que con todo lo que él hacia nunca tenia tiempo para su familia, y ese era el verdadero conflicto con su papá.
Nunca se animaron a hablarlo, terminar con gritos y portasos siempre era la mejor opción.
Llego enero y su viaje a la costa comenzaba. Las aguas se fueron calmando y las peleas sesaron. Manuela,hermana dos años mas chica que Fermín era su gran confidente y sabia que durante estas vacaciones ella iba a mantener y controlar el clima familiar. Nadie quería peleas, gritos y menos que menos llanto durante las vacaciones.
Una tarde los dos hermanos mas grandes decidieron hacer una fiesta en su casa, sus papas lo aprobaron asi que fueron a la playa e invitaron a cada persona que se le cruzaba, conocían a un par y ellos se encargaban de difundir el evento.
Esa noche los dos fueron grandes anfitriones, la casa explotaba de gente, la música era excelente y sobraba alcohol. Como siempre, Fermín seguía siendo el chico diez, al cual todo le salia bien y la gran parte de las chicas que estaban en su casa morían por el.
El cielo comenzaba a aclarar y decidieron ir a ver el amanecer a la playa. Cuando llegaron todavía había estrellas con lo cual Fermín, fanático de estas, se tiro sobre la arena en los medanos a verlas. Esta vez las veía distintas a como estaban en el techo de su casa, eran mas grandes, a las que no sabia cuales eran les inventaba nombres, el cielo era mas amplio y se podía ver su forma circular. Quedo enamorado de esa noche estrellada, en la cual vio todo desde otra perspectiva. Había buscado un lugar mejor que el techo de su casa, y lo había encontrado.
Durmió allí hasta que Manuela fue a despertarlo y él, medio mareado se despertó y lloro en los hombros de su hermana.
Frente al amanecer sobre el mar y luego de contemplar las estrellas, sabia que su ausencia en la familia era el tema en conflicto con su papá, pero con sus lagrimas entendió que su ausencia era por algo que a el le había dado terror desde que era chico, había crecido.
Volvieron a su casa. Luego de una gran charla de hermanos, los dos pudieron hablar sobre temas pendientes y ayudarse.
Al llegar Manuela fue al jardín a acomodar y juntar la basura cuando se dio cuenta que en una mesa al fondo del jardín había una chica durmiendo. Pensando que la chica estaba en sobredosis y desmayada, corrió en busca de su hermano para ayudar a la desconocida.
Fermín la alzó, la acostaron en el sillón del living y luego de oler perfume se despertó. Se llamaba Lucía y tenia dieciocho años.
Lucía recién terminaba el colegio y era la chica perfecta para sus papas, porque como a Fermín, en todo le iba bien, pero por dentro estaba vacía.
Iba a estudiar derecho, lo cual no le interesaba ni un poco, pero si tu papá es juez, claramente vos también te anotarías en derecho.
Cada vez que salia tomaba hasta desmayarse y esta vez no iba a ser la excepción. Eran las 8 de la mañana y ahí estaban. Lucía, Manuela y Fermín, ya en el jardín de la casa otra vez, tratando de que Lucía se recomponga y vuelva a estar diez puntos. U ocho por lo menos.
En cierto punto Fermín se veía identificado con Lucía. Por esas cosas que uno hace, es mas fácil contarle sus problemas a un desconocido que a un amigo y eso paso entre Lucía y Fermín. Manuela se fue a dormir y quedaron ellos solos.
Lucia se reía de ella misma y de sus ataques de eterna adolescente emo que siente que el cielo esta gris porque gris está su vida. Y claro que caía en la exageración de hacer de cuenta que no hay colores cuando en realidad le sobran, pero ese dia era gris porque estaba triste y su estado sólo acepta un monocromo depresivo.
Siempre buscó algo que la acompañe en su ¨tristeza¨, como decía ella, que no era mas que su propia vida.
En ese instante Fermín se dio cuenta que por mas que ocupe su vida, o ¨tristeza¨ entera con actividades, iba a estar vacío, al igual que como se sentía Lucía, se sentía el, solo que no se animaba a decirlo. Ella si.
¨Que mejor que me acompañe el cielo, que me puede encontrar en cualquier lugar¨ Dijo ella. Los dos se habían dado cuenta de la tendencia a escapar en momentos oscuros que tenían, y que el cielo siempre los acompaña.
Eran las diez de la mañana, hasta que Lucia luego de dos horas de hablar, escuchar y llorar, se dio cuenta que el sol brillaba mas que cualquier otro día y que la noche ya había pasado.
Iba a tener que esperar el día entero para su momento favorito.
Ella subía al techo de su casa todas las noches para ver las estrellas, sobretodo cuando estaba mal con su ¨tristeza¨y sabia que el cielo la acompañaba.
En medio de cada pelea entre ellos dos estaban sus cuatro hermanas mas chicas y su mamá, que se ponían de mal humor y Margarita, la mas chiquita de 4 años hasta se largaba a llorar al escucharlos.
El tema en cuestión era siempre el mismo, Fermín y su problema con el alcohol a la noche, su grupo de amigos, la facultad, nada nunca era suficiente para el padre.
Fermín estudiaba arquitectura, estaba en segundo año y era uno de los mejores promedios, el año anterior había sido distinguido en Proyectual por su crecimiento, y este año no iba a ser menos, superándose a si mismo sumando elogios y notas de sus profesores y compañeros. Comenzó a trabajar part time en un estudio de diseño en el cual se sentía muy a gusto, participaba en un grupo misionero de su parroquia en donde todos los sábados iba a un barrio carenciado a dar clases de apoyo escolar y los domingos se juntaba con sus amigos a jugar al fútbol.
Estaba lleno de cosas, pero nunca colapsaba, se lo veía tranquilo y hasta con ganas de realizar mas actividades. Pero la realidad es que con todo lo que él hacia nunca tenia tiempo para su familia, y ese era el verdadero conflicto con su papá.
Nunca se animaron a hablarlo, terminar con gritos y portasos siempre era la mejor opción.
Llego enero y su viaje a la costa comenzaba. Las aguas se fueron calmando y las peleas sesaron. Manuela,hermana dos años mas chica que Fermín era su gran confidente y sabia que durante estas vacaciones ella iba a mantener y controlar el clima familiar. Nadie quería peleas, gritos y menos que menos llanto durante las vacaciones.
Una tarde los dos hermanos mas grandes decidieron hacer una fiesta en su casa, sus papas lo aprobaron asi que fueron a la playa e invitaron a cada persona que se le cruzaba, conocían a un par y ellos se encargaban de difundir el evento.
Esa noche los dos fueron grandes anfitriones, la casa explotaba de gente, la música era excelente y sobraba alcohol. Como siempre, Fermín seguía siendo el chico diez, al cual todo le salia bien y la gran parte de las chicas que estaban en su casa morían por el.
El cielo comenzaba a aclarar y decidieron ir a ver el amanecer a la playa. Cuando llegaron todavía había estrellas con lo cual Fermín, fanático de estas, se tiro sobre la arena en los medanos a verlas. Esta vez las veía distintas a como estaban en el techo de su casa, eran mas grandes, a las que no sabia cuales eran les inventaba nombres, el cielo era mas amplio y se podía ver su forma circular. Quedo enamorado de esa noche estrellada, en la cual vio todo desde otra perspectiva. Había buscado un lugar mejor que el techo de su casa, y lo había encontrado.
Durmió allí hasta que Manuela fue a despertarlo y él, medio mareado se despertó y lloro en los hombros de su hermana.
Frente al amanecer sobre el mar y luego de contemplar las estrellas, sabia que su ausencia en la familia era el tema en conflicto con su papá, pero con sus lagrimas entendió que su ausencia era por algo que a el le había dado terror desde que era chico, había crecido.
Volvieron a su casa. Luego de una gran charla de hermanos, los dos pudieron hablar sobre temas pendientes y ayudarse.
Al llegar Manuela fue al jardín a acomodar y juntar la basura cuando se dio cuenta que en una mesa al fondo del jardín había una chica durmiendo. Pensando que la chica estaba en sobredosis y desmayada, corrió en busca de su hermano para ayudar a la desconocida.
Fermín la alzó, la acostaron en el sillón del living y luego de oler perfume se despertó. Se llamaba Lucía y tenia dieciocho años.
Lucía recién terminaba el colegio y era la chica perfecta para sus papas, porque como a Fermín, en todo le iba bien, pero por dentro estaba vacía.
Iba a estudiar derecho, lo cual no le interesaba ni un poco, pero si tu papá es juez, claramente vos también te anotarías en derecho.
Cada vez que salia tomaba hasta desmayarse y esta vez no iba a ser la excepción. Eran las 8 de la mañana y ahí estaban. Lucía, Manuela y Fermín, ya en el jardín de la casa otra vez, tratando de que Lucía se recomponga y vuelva a estar diez puntos. U ocho por lo menos.
En cierto punto Fermín se veía identificado con Lucía. Por esas cosas que uno hace, es mas fácil contarle sus problemas a un desconocido que a un amigo y eso paso entre Lucía y Fermín. Manuela se fue a dormir y quedaron ellos solos.
Lucia se reía de ella misma y de sus ataques de eterna adolescente emo que siente que el cielo esta gris porque gris está su vida. Y claro que caía en la exageración de hacer de cuenta que no hay colores cuando en realidad le sobran, pero ese dia era gris porque estaba triste y su estado sólo acepta un monocromo depresivo.
Siempre buscó algo que la acompañe en su ¨tristeza¨, como decía ella, que no era mas que su propia vida.
En ese instante Fermín se dio cuenta que por mas que ocupe su vida, o ¨tristeza¨ entera con actividades, iba a estar vacío, al igual que como se sentía Lucía, se sentía el, solo que no se animaba a decirlo. Ella si.
¨Que mejor que me acompañe el cielo, que me puede encontrar en cualquier lugar¨ Dijo ella. Los dos se habían dado cuenta de la tendencia a escapar en momentos oscuros que tenían, y que el cielo siempre los acompaña.
Eran las diez de la mañana, hasta que Lucia luego de dos horas de hablar, escuchar y llorar, se dio cuenta que el sol brillaba mas que cualquier otro día y que la noche ya había pasado.
Iba a tener que esperar el día entero para su momento favorito.
Ella subía al techo de su casa todas las noches para ver las estrellas, sobretodo cuando estaba mal con su ¨tristeza¨y sabia que el cielo la acompañaba.
jueves, 26 de enero de 2017
Entre la playa y el cielo
La paz en las pequeñas cosas. La paz al descubrirse uno mismo siendo libre.
Caminando sola, sobre las calles de tierra en el medio del campo, mientras mira el mar.
Piensa, se prende un pucho y se da cuenta que en su soledad la acompaña un perro que no la va a abandonar hasta llegar a destino. Pero... hay destino definido? Lo piensa y se ríe sola, porque lo único definido ahora es caminar, hasta cansarse un poco, hasta que el perro saque la lengua en busca de agua, hasta que haya perdido el sentido de la ubicación en medio de tanto cielo y pasto,
Se ríe y se da cuenta que hacia mucho no lo hacia, y sigue sonriendo, porque después de tanto, se siente libre.
Mira al horizonte y ve al sol, que se esta poniendo. No iba a dejar pasar ni un segundo mas, y comienza a correr, hasta llegar al horizonte, hasta alcanzar el sol, antes de que se esconda.
Le entran piedritas y arena en las crocs, se tropieza, se descalza y sigue corriendo. Hasta que llega a el final del camino, una calle, de tierra por supuesto, que termina y empieza (o sigue) en un camino de medanos. A la derecha ve el Opus Dei, el campo, caballos y un par de casas. A la izquierda, el mar, con el cielo teñido de rosa, la arena lisa y mojada y un santuario con una virgen y ofrendas que deja la gente cada vez que va a visitarla.
Decide bajar a la playa, se sienta en una piedra y desde ahí ver la puesta de sol. Piensa en el santuario que se encuentra a unos metros nada mas y en esa tan famosa frase de El Alquimista ¨-No entiendo a a gente que busca a Dios en el santuario. Decía mientras miraba la puesta de sol¨.
Comienza a meditar y rezar mientras fuma y mira ese tan hermoso paisaje. Y disfruta de la libertad. La suya.
Se replantea el año anterior y decide no hacer lo mismo en este que recién comienza. Ser libre y no apegarse tanto a las cosas, a los momentos, a las personas.
Contempló al sol esconderse y se le cayó una lagrima. No quiso ni sacarle una foto, le parecía desubicado. Fue un momento privado entre la eternidad y ella.
Paso por el santuario, una mujer se encontraba rezando el rosario e intentaba enseñárselo a sus dos nietas.
Comenzó a caminar de vuelta a su casa, esta vez sin la compañía del perro, que seguramente se había quedado jugando con un perro amigo. Terminó el camino de medanos y al llegar a la calle de tierra escucha una melodía y letra conocida ¨Quizás porque mi niñez sigue jugando en tu playa y escondido tras las cañas duerme mi primer amor, llevo tu luz y tu olor por dondequiera que vaya, y amontonado en tu arena guardo amor, juegos y penas.¨ El gran Serrat y su Mediterráneo sonaban desde un parlante en una casa que hacia un gran asado familiar, con las luces de los faroles de la calle ya prendidas, los nenes corriendo y los grandes tomando vino y cerveza.
Ver esa postal desde afuera, con el cielo violeta generó una sonrisa de oreja a oreja y ese sentimiento de libertad y soledad multiplicó una felicidad que todavía no sabia de donde había salido. En realidad, si sabia de donde era, pero le parecía cursi hasta para ella misma admitir que toda esa naturaleza que la rodeaba había sido la gran causante.
Feliz y sola como estaba, comenzó a los gritos y sin vergüenza a cantar la canción (su canción) acontecida para el momento, ¨Me gusta estar al lado del camino, fumando el humo mientras todo pasa, me gusta abrir los ojos y estar vivo¨
Así fue como su alma desbordo de felicidad, de plenitud, de libertad.
Se dio vuelta, volvió a mirar el cielo y vio la primer estrella de la noche que estaba por comenzar. Frenó, cerró los ojos, pensó, volvió a verla, le tiró un beso y siguió caminando mientras cantaba.
Sabia que ya no volvía sola.
Caminando sola, sobre las calles de tierra en el medio del campo, mientras mira el mar.
Piensa, se prende un pucho y se da cuenta que en su soledad la acompaña un perro que no la va a abandonar hasta llegar a destino. Pero... hay destino definido? Lo piensa y se ríe sola, porque lo único definido ahora es caminar, hasta cansarse un poco, hasta que el perro saque la lengua en busca de agua, hasta que haya perdido el sentido de la ubicación en medio de tanto cielo y pasto,
Se ríe y se da cuenta que hacia mucho no lo hacia, y sigue sonriendo, porque después de tanto, se siente libre.
Mira al horizonte y ve al sol, que se esta poniendo. No iba a dejar pasar ni un segundo mas, y comienza a correr, hasta llegar al horizonte, hasta alcanzar el sol, antes de que se esconda.
Le entran piedritas y arena en las crocs, se tropieza, se descalza y sigue corriendo. Hasta que llega a el final del camino, una calle, de tierra por supuesto, que termina y empieza (o sigue) en un camino de medanos. A la derecha ve el Opus Dei, el campo, caballos y un par de casas. A la izquierda, el mar, con el cielo teñido de rosa, la arena lisa y mojada y un santuario con una virgen y ofrendas que deja la gente cada vez que va a visitarla.
Decide bajar a la playa, se sienta en una piedra y desde ahí ver la puesta de sol. Piensa en el santuario que se encuentra a unos metros nada mas y en esa tan famosa frase de El Alquimista ¨-No entiendo a a gente que busca a Dios en el santuario. Decía mientras miraba la puesta de sol¨.
Comienza a meditar y rezar mientras fuma y mira ese tan hermoso paisaje. Y disfruta de la libertad. La suya.
Se replantea el año anterior y decide no hacer lo mismo en este que recién comienza. Ser libre y no apegarse tanto a las cosas, a los momentos, a las personas.
Contempló al sol esconderse y se le cayó una lagrima. No quiso ni sacarle una foto, le parecía desubicado. Fue un momento privado entre la eternidad y ella.
Paso por el santuario, una mujer se encontraba rezando el rosario e intentaba enseñárselo a sus dos nietas.
Comenzó a caminar de vuelta a su casa, esta vez sin la compañía del perro, que seguramente se había quedado jugando con un perro amigo. Terminó el camino de medanos y al llegar a la calle de tierra escucha una melodía y letra conocida ¨Quizás porque mi niñez sigue jugando en tu playa y escondido tras las cañas duerme mi primer amor, llevo tu luz y tu olor por dondequiera que vaya, y amontonado en tu arena guardo amor, juegos y penas.¨ El gran Serrat y su Mediterráneo sonaban desde un parlante en una casa que hacia un gran asado familiar, con las luces de los faroles de la calle ya prendidas, los nenes corriendo y los grandes tomando vino y cerveza.
Ver esa postal desde afuera, con el cielo violeta generó una sonrisa de oreja a oreja y ese sentimiento de libertad y soledad multiplicó una felicidad que todavía no sabia de donde había salido. En realidad, si sabia de donde era, pero le parecía cursi hasta para ella misma admitir que toda esa naturaleza que la rodeaba había sido la gran causante.
Feliz y sola como estaba, comenzó a los gritos y sin vergüenza a cantar la canción (su canción) acontecida para el momento, ¨Me gusta estar al lado del camino, fumando el humo mientras todo pasa, me gusta abrir los ojos y estar vivo¨
Así fue como su alma desbordo de felicidad, de plenitud, de libertad.
Se dio vuelta, volvió a mirar el cielo y vio la primer estrella de la noche que estaba por comenzar. Frenó, cerró los ojos, pensó, volvió a verla, le tiró un beso y siguió caminando mientras cantaba.
Sabia que ya no volvía sola.
martes, 24 de enero de 2017
Recuerdo de un acto no fallido
Hoy tuve un acto fallido, marque tu número y te llame.
Sabía que no ibas a atenderme pero tenía la ilusión de que iba a poder escuchar tu voz otra vez, por última vez. Tenía la ilusión de que iba a poder contarte todo lo que aprendí de vos y que íbamos a poder despedirnos como lo merecíamos. Resignada corte, sabía que ya no estabas, que en realidad no iba a volver a escucharte.
Salí de casa corriendo, hasta que los pulmones no me dieron más, como también te hubiese pasado a vos, así que me fui al club a nadar y despejarme. Pero ahí estabas vos, otra vez, porque en una pileta como esa, pero en otro lugar del mundo te conocí.
Hoy me doy cuenta que al fin y al cabo nunca te vas a terminar de ir. Sos como un fantasma, que nunca descansan, están hechos de recuerdos y asaltan de vez en cuando a sus viejos amigos.
Hoy te encuentro como un fantasma acá, en esta pileta, escuchando ABBA de fondo y te imagino saltando con Dancing Queen.
Hoy prefiero recordarte cantando a tu manera, y en un brindis extraordinario, como lo hacías todo vos, como si esa hubiese sido tu despedida.
Hoy me doy cuenta que no te lloré, sabiendo que los fantasmas en realidad nunca dicen adiós.
Hoy tuve un acto fallido y me di cuenta que ya era tarde para llamarte.
Sabía que no ibas a atenderme pero tenía la ilusión de que iba a poder escuchar tu voz otra vez, por última vez. Tenía la ilusión de que iba a poder contarte todo lo que aprendí de vos y que íbamos a poder despedirnos como lo merecíamos. Resignada corte, sabía que ya no estabas, que en realidad no iba a volver a escucharte.
Salí de casa corriendo, hasta que los pulmones no me dieron más, como también te hubiese pasado a vos, así que me fui al club a nadar y despejarme. Pero ahí estabas vos, otra vez, porque en una pileta como esa, pero en otro lugar del mundo te conocí.
Hoy me doy cuenta que al fin y al cabo nunca te vas a terminar de ir. Sos como un fantasma, que nunca descansan, están hechos de recuerdos y asaltan de vez en cuando a sus viejos amigos.
Hoy te encuentro como un fantasma acá, en esta pileta, escuchando ABBA de fondo y te imagino saltando con Dancing Queen.
Hoy prefiero recordarte cantando a tu manera, y en un brindis extraordinario, como lo hacías todo vos, como si esa hubiese sido tu despedida.
Hoy me doy cuenta que no te lloré, sabiendo que los fantasmas en realidad nunca dicen adiós.
Hoy tuve un acto fallido y me di cuenta que ya era tarde para llamarte.
jueves, 14 de abril de 2016
EnCambio
Y paso, otra vez.
El tiempo pedido fue perdido y despues de una pausa, el juego sigue en movimiento. El tiempo que no existe, no existió, el tiempo entre nosotros que es una mentira.
Patear el tablero, saltarse de la corriente, barajar y dar de nuevo. Cambiar.
Facultad, grupos de amigos, casa, modo de vida, cartas nuevas.
Cambié. Y sin embargo no paraban de tocarme las mismas cartas. En todos lados, en cada juego, tu cara se hacía presente. Esa carta que me jugaba una mala pasada y hacia que perdiera.
Me hubiese gustado nacer un 29 de febrero, quizás ahí por causa y efecto del destino evitaba conocerte. Encambio así como si nada, sin tocar la puerta, entraste y como una cebolla, lechuga, o repollo, capa tras capa, me descubriste, me desnudaste, hasta llegar a mi nucleo, mi corazon y conocer todos mis secretos, mi verdadero yo.
domingo, 20 de diciembre de 2015
Al lado del camino
En tiempos donde nadie escucha a nadie, en tiempos donde siempre estamos solos,
Me gusta estar al lado del camino, fumando el humo mientras todo pasa,
Me gusta abrir los ojos y estar vivo
Me gusta estar al lado del camino.
Vivir atormentado de sentido
Creo que esa si es la parte más pesada
Yo ya no pertenezco a ningún istmo.
Me consideró vivo y enterrado
El tiempo a mi me puso en otro lado.
Si alguna vez me cruzas por la calle
Y ves que estoy pensando en otra cosa
No es nada malo es que pasó una brisa
Me gusta regresarme del olvido
Para acordarme sueños de mi casa.
Me gusta estar al lado del camino
Sentirte cada noche entre mis brazos.
Fito.
Me gusta estar al lado del camino, fumando el humo mientras todo pasa,
Me gusta abrir los ojos y estar vivo
Me gusta estar al lado del camino.
Vivir atormentado de sentido
Creo que esa si es la parte más pesada
Yo ya no pertenezco a ningún istmo.
Me consideró vivo y enterrado
El tiempo a mi me puso en otro lado.
Si alguna vez me cruzas por la calle
Y ves que estoy pensando en otra cosa
No es nada malo es que pasó una brisa
Me gusta regresarme del olvido
Para acordarme sueños de mi casa.
Me gusta estar al lado del camino
Sentirte cada noche entre mis brazos.
Fito.
domingo, 25 de octubre de 2015
Nueva
Descorazonada y loca, de hielo se volvió.
La luz de la luna la adoraba y jámas la abandonaba.
A pesar de la oscuridad, poco a poco, una luz encendió.
La llama en su corazón renació.
Y las flamas bailaron lento durante mucho tiempo.
Ella, un pájaro retomando vuelo.
La libertad se convertía en realidad.
Ella comenzó a ver la luz,
pues había vivido con las sombras,
y las sombras eran parte de ella.
Ahora reía a carcajadas de gracias y desgracias.
Y volvió a vivir en un cuento de hadas...
Porque sin tristeza no hay felicidad.
La luz de la luna la adoraba y jámas la abandonaba.
A pesar de la oscuridad, poco a poco, una luz encendió.
La llama en su corazón renació.
Y las flamas bailaron lento durante mucho tiempo.
Ella, un pájaro retomando vuelo.
La libertad se convertía en realidad.
Ella comenzó a ver la luz,
pues había vivido con las sombras,
y las sombras eran parte de ella.
Ahora reía a carcajadas de gracias y desgracias.
Y volvió a vivir en un cuento de hadas...
Porque sin tristeza no hay felicidad.
sábado, 25 de julio de 2015
Quién
Era muchas cosas. Era mucho y era nada. Para muchos era mucho, pero para ella era nada.
Blanco o negro, creía.
Blanca pura, blanco de dia, blanco que brilla para otros. Blanco vivo.
Negro interno, oscuridad y solemnidad. Negro que provoca agujeros, negro que agobia. Negro vivo que brilla.
Blanco o negro. Sonrisa o seria. Risa o llanto. Alegría o tristeza. Todo o nada. Si o no.
Pero, es solo blanco y negro? Es este u oeste? No hay punto medio?
No se puede ser de una sola manera, no es blanco o negro, es gris, es contradictorio, se quiere una cosa y se quiere otra.
Puedo no estar sonriendo ni tampoco seria, puedo estar paciente en silencio, puedo decir no se, porque es dificil elegir. Hay veces que la diferencia entre el sí y el no te determinan.
Muchas veces me pregunto si el "gris", el "no se", en realidad son un punto muerto. Un punto en el que no estoy ni de un lado ni del otro. Ni viva ni muerta. Vacío. Hueco. Punto muerto.
Ver la vida que se mueve frente a uno mismo. Sentir el vacío no es no sentir nada. Es sentir justamente eso, sentir el vacío. Sentir ese agujero en el pecho que te absorve, como una aspiradora, como una profunda tristeza en un mundo felíz, ese frío en un verano.
El vacío es llorar mientras todos rien. Es llorar pero sin saber por qué. Es no esperar nada, es saber que no podes buscar, es estar solo en compañia, es peor que no tener respuestas, es no tener preguntas. No hay sentido, es tener todo lo que falta. El vacío esta hecho de todo eso que no sos vos.
Es dormir sin soñar, amar sin sentir, es soñar sin vivir.
Nos ahogamos en la pregunta ¿Qué hago? pero pocos se animan a la pregunta ¿Quién soy?
Puede que en vez de gris, formado por la union entre blanco y negro, sea verde, union entre azul y amarillo, menos opuestos, menos cliché. Un mambo con los colores tengo, pero sé que el verde es cambio, y el cambio es la esperanza en la desesperanza
Siento mucho. Siento todo. Quizás sea todo, quizás sea nada. Puede que sea un punto muerto, estacionado, esperando para poner primera y que las luces se vuelvan a encender.
Blanco o negro, creía.
Blanca pura, blanco de dia, blanco que brilla para otros. Blanco vivo.
Negro interno, oscuridad y solemnidad. Negro que provoca agujeros, negro que agobia. Negro vivo que brilla.
Blanco o negro. Sonrisa o seria. Risa o llanto. Alegría o tristeza. Todo o nada. Si o no.
Pero, es solo blanco y negro? Es este u oeste? No hay punto medio?
No se puede ser de una sola manera, no es blanco o negro, es gris, es contradictorio, se quiere una cosa y se quiere otra.
Puedo no estar sonriendo ni tampoco seria, puedo estar paciente en silencio, puedo decir no se, porque es dificil elegir. Hay veces que la diferencia entre el sí y el no te determinan.
Muchas veces me pregunto si el "gris", el "no se", en realidad son un punto muerto. Un punto en el que no estoy ni de un lado ni del otro. Ni viva ni muerta. Vacío. Hueco. Punto muerto.
Ver la vida que se mueve frente a uno mismo. Sentir el vacío no es no sentir nada. Es sentir justamente eso, sentir el vacío. Sentir ese agujero en el pecho que te absorve, como una aspiradora, como una profunda tristeza en un mundo felíz, ese frío en un verano.
El vacío es llorar mientras todos rien. Es llorar pero sin saber por qué. Es no esperar nada, es saber que no podes buscar, es estar solo en compañia, es peor que no tener respuestas, es no tener preguntas. No hay sentido, es tener todo lo que falta. El vacío esta hecho de todo eso que no sos vos.
Es dormir sin soñar, amar sin sentir, es soñar sin vivir.
Nos ahogamos en la pregunta ¿Qué hago? pero pocos se animan a la pregunta ¿Quién soy?
Puede que en vez de gris, formado por la union entre blanco y negro, sea verde, union entre azul y amarillo, menos opuestos, menos cliché. Un mambo con los colores tengo, pero sé que el verde es cambio, y el cambio es la esperanza en la desesperanza
Siento mucho. Siento todo. Quizás sea todo, quizás sea nada. Puede que sea un punto muerto, estacionado, esperando para poner primera y que las luces se vuelvan a encender.
jueves, 16 de julio de 2015
Quizás nada, quizás todo
Por las noches hay vientos
que me hacen pensar
que despertaré con lluvia
pero nunca sucede.
Quizás los vientos sean sueños
y la lluvia una ilusion.
Quizás nada exista,
tampoco esto que escribo
ni vos que me lees.
Quizás nada exista
todo sea un sueño
y esto que escribo,
lo escribas vos.
que me hacen pensar
que despertaré con lluvia
pero nunca sucede.
Quizás los vientos sean sueños
y la lluvia una ilusion.
Quizás nada exista,
tampoco esto que escribo
ni vos que me lees.
Quizás nada exista
todo sea un sueño
y esto que escribo,
lo escribas vos.
viernes, 10 de julio de 2015
Silencio del ruido
En la calle, en el bondi, en el tren, en el subte no porque no viajo por ahí, pero seguramente también pasa. Porque seguramente también pasa en tu auto, con los que te acompañen en ese momento.
Porque se habla mucho, hasta hay gritos, pero pocos escuchan.
La señora gritando en el bondi mientras habla por celular con su hija, los vendedores en los trenes, junto con los musicos, el de la moto y el auto cagandose a piñas en el medio de la calle, y hasta en el auto con tu mamá, que esta muy ocupada para escucharte porque esta concentrada ¨manejando¨.
Porque te hablan cara a cara y elegís agarrar el celular, porque te vienen a ofrecer algo, y te pones los auriculares, porque ves a alguien que esta mal, y miras para otro lado.
Cada uno elije, claro esta, pero.. ¿Para qué elegir lo rápido, corto y fácil, cuando sabes que la vida no es asi?
Se pasa todo volando, no nos detenemos a mirarnos mas.
Porque es así, hoy, mañana y pasado cada uno va a salir de su casa y va a seguir viviendo en su propia burbuja, en su propia nube.
Cada uno tiene un barrilete y se encarga de que ese barrilete vuele alto, y que no se caiga, que no toque el piso.
Yo solo pido, que ojalá, alguna vez, dos hilos de los barriletes se cruzen, se enrieden, y puedan bajar juntos a tierra firme.
Porque es así, hoy, mañana y pasado cada uno va a salir de su casa y va a seguir viviendo en su propia burbuja, en su propia nube.
Cada uno tiene un barrilete y se encarga de que ese barrilete vuele alto, y que no se caiga, que no toque el piso.
Yo solo pido, que ojalá, alguna vez, dos hilos de los barriletes se cruzen, se enrieden, y puedan bajar juntos a tierra firme.
En los tiempos de hoy caminamos sobre cables, sabiendo que si caemos, caemos al vacío, y nadie nos va a atajar, porque nadie es capaz de moverse para atajarte. Que van a seguir en su silencio, haciendo mucho ruido, que se va a volver a convertir en silencio.
Porque puede ser un dia gris, pero si alguien te ayudó, un solcito hubo ese dia.
Porque si te sacas los auriculares, te quedas quieto y haces un parate, te das cuenta de que tanto silencio en medio de tanto ruido, termina aturdiendo.
Te das cuenta que en los tiempos de hoy, hay mas silencio que ruido.
viernes, 12 de junio de 2015
Rota
Ella se rompía como la rueda de una bicicleta: con pequeños agüjeros y pequeños pinchos. Se desinchaba, quedaba blanda y frágill. Quedaba en la nada. Porque ella era eso: Nada.
Era nada que escupía todo por la garganta, pero nadie la oía. Porque nadie quería escucharla y nadie la entendía. Y gritaba, gritaba bien fuerte alrededor de mucha gente, pero nadie la miraba y mucho menos, la escuchaba, porque ella era como una bici rota, y una bici rota, no sirve.
Pero seguía andando con la bici pinchada, pedaleando más fuerte, porque cuando pinchaste y no tenes aire, cuesta más y miraba al cielo, sabiendo que ya no quedaban estrellas para ella.
Era nada que escupía todo por la garganta, pero nadie la oía. Porque nadie quería escucharla y nadie la entendía. Y gritaba, gritaba bien fuerte alrededor de mucha gente, pero nadie la miraba y mucho menos, la escuchaba, porque ella era como una bici rota, y una bici rota, no sirve.
Pero seguía andando con la bici pinchada, pedaleando más fuerte, porque cuando pinchaste y no tenes aire, cuesta más y miraba al cielo, sabiendo que ya no quedaban estrellas para ella.
Ella se cansó de gritar al vacío, se canso de escupir todo por la garganta y quedarse sin nada, o al contrario, se cansó de que le duela la garganta, ese nudo que te queda por no decir las cosas y quedarse con todo. Se cansó de pensar, pero peór, se cansó de ella misma. Se cansó de pedalear sola, sin rumbo alguno.
Ella se cansó de ser una bicicleta rota y frágil.
Se cansó de ser la sola, rota y descocida.
lunes, 8 de junio de 2015
La ola
Siempre fui del sol, el verano, la playa, el mar, las olas. Y que con esto no les resuene el zucum-dum, zucum-dum porque si hay algo que no tengo es el cursilerio del zucum-dum.
Siempre fui independiente, como una ola, que nace sola y crece diferente de las demás, no por rara, ni por grande o chiquita, simplemente siendo distinta. Aparecia en el medio del mar, mientras todo estaba quieto, tranquilo como una pileta, creciendo alto, revolucionandome y avanzando, haciendome más fuerte, cambiando de forma, volando.
Pero no estaba volando, estaba dando un giro, dando vueltas, hasta que caí, y me rompí, como una ola, que estalla, sacando todo lo que tiene adentro, desarmandose, para nunca más volver a ser la misma.
Vamos y venimos, subimos y bajamos, como una ola, como la vida. Puede que seamos una ola rápida, pasajera, pero que pega fuerte y te arrastra hasta la orilla, de esas que te terminan lastimando y dejandote semi desnuda, o podemos ser una ola chiquita, lenta, de esas que disfrutan el trayecto, y te terminan salvando, porque vos querias salir del mar y esa te dio el empujón que necesitabas.
Somos agua, cientificamente nuestro cuerpo esta compuesto 70% por agua. Sin agua nos morimos, sin formas no existimos, sin vueltas estamos paralizados.
Mi escencia esta constituida por agua y mi condición de ola es una forma temporaria en la que mi ser (agua) se manifiesta, por lo tanto cuando yo termine como ola, va a terminar una forma, no mi escencia.
Siempre fui independiente, como una ola, que nace sola y crece diferente de las demás, no por rara, ni por grande o chiquita, simplemente siendo distinta. Aparecia en el medio del mar, mientras todo estaba quieto, tranquilo como una pileta, creciendo alto, revolucionandome y avanzando, haciendome más fuerte, cambiando de forma, volando.
Pero no estaba volando, estaba dando un giro, dando vueltas, hasta que caí, y me rompí, como una ola, que estalla, sacando todo lo que tiene adentro, desarmandose, para nunca más volver a ser la misma.
Vamos y venimos, subimos y bajamos, como una ola, como la vida. Puede que seamos una ola rápida, pasajera, pero que pega fuerte y te arrastra hasta la orilla, de esas que te terminan lastimando y dejandote semi desnuda, o podemos ser una ola chiquita, lenta, de esas que disfrutan el trayecto, y te terminan salvando, porque vos querias salir del mar y esa te dio el empujón que necesitabas.
Somos agua, cientificamente nuestro cuerpo esta compuesto 70% por agua. Sin agua nos morimos, sin formas no existimos, sin vueltas estamos paralizados.
Mi escencia esta constituida por agua y mi condición de ola es una forma temporaria en la que mi ser (agua) se manifiesta, por lo tanto cuando yo termine como ola, va a terminar una forma, no mi escencia.
Pecado
La embarre. Otra vez tengo las manos sucias.
Ojalá solo fuesen las manos, la conciencia me pesa, y por más de que me pase un trapo, el barro sigue en mis manos. Se empieza a secar, impregnandose sobre mis manos que ya me cuesta moverlas y hasta me pesan un poco. Porque es asi, el pecado pesa, molesta y cuesta librarnos de eso mal que hicimos.
Cuesta aceptar que la embarramos, porque ese es el problema del barro, cuesta despegarlo,sacarselo de ensima, pero mas cuesta cambiarlo.
Cuesta ser pacientes, cuesta confiar, cuesta ser empáticos y ceder, cuesta ponernos las pilas, ser cocientes y dejar de lado nuestra ira, pereza, envidia, para hacer algo lindo y bueno para los demas y para nosotros mismos.
"El origen de todos los males sociales, comunitarios y personales, es el pecado que nos desintegra tanto internamente como con el mundo exterior y nuestra relación con Dios" leí una vez.
Porque cuando la embarramos, la embarramos bien, hacemos un enchastre y no solo lastimamos a los demas, si no tambien a nosotros mismos.
¿Por qué no nos podemos perdonar a nosotros mismos? ¿No será eso también pecado?
Ya paso un tiempo, cambiaron muchas cosas, pero todavia tengo barro en las uñas.
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